Presentamos cuentos relacionados con el universo de Xhui - Mundos en Conflicto
Cuento de Gaiane Turian. Una versión anterior fue publicada en Axxón, #37
El Valiente es uno de los nombres que recibe el dios Hankkoro, Señor de la Guerra. Este relato es la historia de los comienzos de uno de sus fieles sacerdotes, surgido de una partida de rol entre los personajes de un novicio y el Sumo Sacerdote del dios Hankkoro


Era ahora un monje de Hankkoro, un servidor del Valiente, del Señor de la Guerra. Y no se llamaba Laixhan Baimal sino Ceyátecpatl, Guerrero de Piedra. Lo recordó poco después de que uno de sus compañeros de habitación lo despertó: un joven también monje, de cara redonda y dientes demasiado salientes. Miró el reloj que estaba sobre la puerta: cinco menos cuarto. Caminó por los amplios pasillos del templo
Leer texto completo y viene de la primera parte
Yancóal esperaba. Sentada en el borde del la caja del camión, tenía su lanzacohetes apoyado sobre las rodillas. Su peso le infundía seguridad.
Observó los rostros tensos de sus otros compañeros: el rostro recio y aceitunado oscuro de Yizen, los dientes de conejo de Ixni, el rostro inquieto de aquella chica cobriza, Ackimo, el extraño rostro azulado de Hix y, a su lado, la cara redonda y anaranjada de Tinkilanke. Y luego dejó resbalar la mirada en la cabeza rapada de la anaranjada Lince. No pudo seguir mirando al resto: con el rabillo del ojo distinguió el destello de un espejo. La señal convenida.

Continuación de Fuera de Control (I).
Los participantes de las peleas de la noche en aquel local de peleas clandestinas se preguntan quién ese misterioso mestizo. Ninguno duda de que este joven delgado y bajito sea otra cosa que los flojos y débiles xhuitecas que aún quedan en Kaitlan. Especialmente, Raiyel, uno de los luchadores favorito de la noche.
(Leer Fuera de Control (I))
Resulta que alguien ha reconocido a Qauhcoatl, el joven mestizo. La pelea de esa noche promete. Pues en una pelea hace mucho, el jovencito ha destrozado al fiero Caimán
Si, Toci, la diosa de la muerte quizá tendrá una ofrenda digna esa misma noche...
Reiyel, el robusto deyani que intenta provocar a Qauhcoatl, nuestro misterioso luchador rubio, ha dejado fuera de combate a uno de sus rivales. Se perfila como uno de los protagonistas de la noche en la arena de peleas clandestinas.
Pero para Reiyel la pelea no ha terminado, no hace sino comenzar el torneo...
La pelea entre Reiyel y Qauhcoatl se vuelve encarnizada. El hálito de Toci, la Diosa de la Muerte sobrevuela la arena, invocada por uno de los espectadores...
La pele entre Reiyel y Qauhcóatl continua con creciente ferocidad, bajo el influjo de la Señora de la Muerte, la diosa Toci. Gerk, el árbitro de la pelea, decide intervenir...
En un local de peleas clandestinas de mala muerte, esa noche, se harán peleas libres. Allí luchan los hombres más rudos del barrio más peligroso de Naiquare, en Kaitlan.
Quauhcoatl, un joven misterioso, de la odiada raza xhuiteca, de aspecto quizá amanerado, ingresará en la competencia. No se sabe que ningún xhuiteca haya podido contra los fornidos matones del Ahuinacan.
Las apuestas se multiplicarán esa noche...
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