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Localizaciones - Xhui, el planeta madre
Tamoanchan
/ Lunes 27 de julio de 2009
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Tamoanchan es una de las regiones más antiguas del planeta Xhui. Se encuentra en un valle ahora semiárido, bordeado por tres ríos que bajan de la Cordillera del Invierno Perpetuo usualmente llamada por los lugareños “Perpetuo”). Allí tuvo origen la milenaria cultura Xhuiteca y radicó el Antiguo Imperio, mucho antes de que se pensase siquiera en viajes espaciales.

Los lugareños siguen allí las tradiciones milenarias: un estilo de vida austero, industrioso, dando al honor y la fortaleza de carácter valores superlativos.
Por su actual aislamiento, son extremadamente puros, desde el punto de vista genético, ya que son bastante endogámicos, y no pocos dicen descender de los antiquísimos linajes de los fundados en los orígenes de la nación Xhuiteca.
Viven de cultivar copal, planta cuya resina es considerada valiosa como incienso para los numerosísimos templos del Imperio, así como el resistente grano miztil con el que se prepara la comida básica de las regiones áridas de todo el Imperio, por sus amplísimas virtudes nutritivas y energéticas.
Como principales atractivos turísticos, la región ofrece las ruinas de la antigua Tamoanchan; la Universidad de Ciencias Históricas: Arqueología, Historia, Filología Clásica, Antiguas Religiones, que funciona desde hace varios siglos, y el Templo de Layan. Este último es único en su clase, por su extraña planta que, vista desde el aire, semeja una espiral doble, con sus extremos muy abiertos, en cuyo corazón se alza la estructura cupular del Templo. Layan que significa en lengua Xhuiteca: “Infinito” es conocida en otras regiones como Nemic, el Único. Y el particular diseño de los jardines del templo (que le confieren esa forma de espiral, prepara en el visitante para llegar a la vastísima nave central, que es también un observatorio astronómico. Allí realmente percibirá la sensación de infinito que produce asomarse a las estrellas. No se debe confundir el modo en que se rinde culto a Nemic en esta región con los cultos modernos al Único, fuertemente ideologizados en el resto del Imperio. Aquí, el adorador de Layan simplemente busca un estado contemplativo y de paz interior, dejando atrás las penurias del mundo exterior. Allí los sacerdotes y sacerdotisas, que son un número escaso, custodian el único ejemplar autenticado del Libro de la Música de las Esferas. Téngase en cuenta que Layan/Nemic es una entidad tan antigua o más que Xóltic, según lo indican los abundantes estudios filológicos. Sin embargo, en la actualidad el culto está semiprohibido por el Imperio, debido a sus versiones modernas que propugnan que todos tenemos un ADN único y por lo tanto las razas no existen y estamos formados del mismo polvo estelar.
La estructura familiar de los habitantes de Tamoanchan es también bastante arcaica: la figura del padre genético es borrosa, como tal, el padre genético está ausente, salvo en su papel generatriz. En cambio, el varón que educa a los niños de su mismo sexo en la familia, es el hermano de la madre, a quien se le llama “padre” a todos los efectos. Una mujer conoce al varón que habrá de fecundarla, durante las ferias o fiestas que se dan varias veces al año en la región. Estos varones jóvenes contarán con el permiso de sus hermanas mayores o sus madres para poder mantener relaciones sexuales pero carecerá del derecho de reclamar la paternidad del hijo que conciba. Si ese varon tiene, a su vez, hermana, podrá actuar, en cambio, como padre de los hijos de .Sin embargo, si es deseo de la mujer que tuvo a su hijo biológico, no es raro que se le permita al padre biológico tener contacto con el niño. En caso de muerte de la madre y no tener hermanas o madre, los hijos e hijas son adoptados por alguna de las hermanas del varón que lo concibió (en caso de que se conozca la paternidad de éste). Los varones carecen de derechos sucesorios y, en caso de muerte de su madre, heredarán alguna de sus hermanas o, en caso de que no las hubiera, los bienes pasarán a ser administrados comunitariamente. La comunidad está obligada a mantener al varón huérfano que carezca de hermanas. Las familias son así, muy numerosas y extendidas y las hermanas son quienes ocupan el lugar más importante en estos grupos familiares.
Hombres y mujeres no cohabitan en la misma vivienda, los varones suelen vivir en pequeños departamentos contiguos a la vivienda principal (este es el antecedente de la sección mohotlan o el sector masculino de las casas ricas Xhuiteca. Allí viven los niños hasta su edad adulta y las niñas desde los 8 años pasan a vivir al ala femenina.
Fuente original de esta imagen: Gift for You. Obtenida de la galería de Swaroop, con permiso del autor.